Zhañay & Zhañay: Con cuerpo y alma de surfista

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Fotografías: Jorge Vinueza

La familia de Jimmy Zhañay decidió llamar “Samú” al japonés que se está quedando en su casa. Supongo que viene del personaje de Pokémon. Parece gustarle el apodo; siempre que lo escucha, sonríe.

Llegó un buen día a la morada de los Zhañay en sandalias y bermudas, apenas hablando el idioma, pidiendo clases de shaping. Vino desde Japón a Playas Villamil para aprender con el maestro.

El surf y el shaping (el arte de hacer tablas de surf) llegaron a Playas debajo del brazo de «Skip» Kozminski, un nativo de California a quien localmente se lo conoce como «el Gringo Andrés». Hace 40 años dejó atrás su vida en Estados Unidos para instalarse en el pueblo pesquero de Playas Villamil, donde comenzó a elaborar sus propias tablas de balsa, creando su propia línea, Balsaflite, mientras enseñaba a locales interesados ​​todo lo que necesitaban saber sobre el deporte.

Jimmy Zhañay siguió en su camino y comenzó a construir tablas a los 14 años (se auto-define orgullosamente como el tercer discípulo de Andrés). Su hermano menor, Milton, se uniría dos años más tarde y juntos empezarían un emporio de manufactura de tablas de surf de primera clase mundial, lo cual es difícil creer cuando llegas a conocer el garaje sin techo y su pequeño taller de 12 metros cuadrados donde las elaboran. Exportan más de 15 tablas al mes a una de las principales marcas del mundo (Kuntiqi). Las tablas Zhañay forman parte, incluso, de la colección de íconos en la industria como Fernando Aguerre, dueño de Reef y presidente de la Asociación Internacional de Surf.

La balsa es todo

Jimmy apoya una lija al borde de un longboard de 3 metros de largo, empujando con cuidado el cuerpo hacia adelante. Lanza en comentario surfista para no salirse de personaje: «Esto es como mirar al horizonte para ver si están buenas las olas.» Su atención crece a medida que avanza y sólo vuelve a hablar luego de soplar la superficie varias veces: «Por suerte nunca nos han devuelto una tabla, pero conseguir que todas las medidas estén bien es complicado.»

Los Zhañay han trabajado en esto durante casi 30 años, fusionando afición y profesión en una sola actividad

Si estuviéramos hablando del poliuretano (el famoso ‘foam’), sería otra historia. Estaríamos hablando de moldes y de fabricación en serie (los hermanos Zhañay llegan a construir planchas de este tipo sólo para el mercado local). Pero cuando se trata de tablas de balsa, estamos hablando de un trabajo muy distinto, que precisa de mucha paciencia para lograr que la forma hueca de cada tabla esté a la medida. El tiempo y cuidado que le dedican a crear la calidez, calidad y belleza de estas tablas, hecha en balsa orgánica, es el secreto de su éxito; la razón por la cual son reconocidos a nivel mundial. Escogemos una tabla y no sólo impresiona su ligereza, sino el aura que emanan: podría decirse que la que se termina escogiendo es tan única como uno.

Milton menciona que por fin abrirán una tienda especializada al frente de la casa, al otro lado de la Plaza Santa Marta, en Playas. Esto sería un paso gigante, ya que los hermanos no cuentan siquiera con un sitio web. Hay sólo un correo electrónico. Así que si quieres comprar una tabla Zhañay, firmada, de la fuente, o por qué no, seguir los pasos de Samú y tomar clases de shaping con los maestros.

TABLAS ZHAÑAY
No dudes en escribir ajimmysurf2002@yahoo.com (o llámalo a (+593) (0) 994 457 456 si estás en la zona).
Contáctale también por Instagram @jimmyzhanay

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