Una experiencia gastronómica, campestre e inolvidable en San José de Puembo

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Romper con la rutina en la ciudad… hay un lugar que siempre lo logra. Jardines de campiña, jilgueros y elegantes guirachuros cantando desde los altos árboles, se pasea un pavo real como en las haciendas de antaño y nos preparan un festín de reyes, absolutamente delicioso. Pero la experiencia no solo es degustar deliciosos platos que sacan a relucir la idiosincrasia culinaria del país… es estar, sentir, oler cómo lo preparan todo en los majestuosos predios de Hacienda San José de Puembo

Hay platos como el costillar que son preparados en el jardín que rodea el comedor.

El escenario ideal

La reconocida Hacienda San José de Puembo se encuentra a unos 40 minutos de Quito, un valle conocido como el ‘rincón de la eterna primavera‘ con una naturaleza bondadosa y abundante. Rodeando una verde alfombra que se despliega hasta donde alcanza la vista, árboles y palmeras inmensas dan sombra en los días soleados y especies nativas como cholanes, nogales y sauces rosados engalanan los alrededores con su diversidad. Este es el escenario ideal para preparar una verdadera experiencia gastronómica.

Todos los platos del menú son servidos frescos y con ingredientes del huerto.

Sobre la mesa de cocina del chef Álex Cárdenas, se exhibe una generosa porción de costillas de cerdo listas para llevar a la brasa, pero no de cualquier forma. Con ambas manos y un par de herramientas de trabajo extra, el chef monta una estructura metálica con forma de cruz en el que coloca firmemente el costillar. Mientras tanto, arde afuera el fuego que encendió con anterioridad en leña de árbol de aguacate. Todo listo para cocinar este plato estelar: el costillar de cerdo a la cruz.

El concepto de slow cooking, o cocina lenta, es insignia de varios platillos de la hacienda. Es por esto que Álex puede preparar otras delicias mientras las costillas se van asando poco a poco adquiriendo sus sabores con el pasar de las horas.

En este punto, ya se hace agua la boca, pero hay mucho que hacer todavía. Sobre la mesa de cocina, hay especias de todos los aromas y sabores, ¡como lo que caracteriza a su comida también!

Un seco de cordero que no pide favores

Ahora bien, volviendo a nuestros recorridos gastronómicos, también hemos probado variedades de secos tan diferentes entre sí en cuanto a su sazón y concepto, así que teníamos expectativa de probar también este plato, seco de cordero San José que también se cocina lentamente para “lograr la mejor concentración de sabor y de textura de la carne”, en las palabras del chef. Una vez sazonados y adobados a su manera, los empaca al vacío en sus jugos, mezclados con naranjilla y un toque de cerveza, al puro estilo guayaco, para condensar el sabor.

Mientras el cordero se cocina a baño maría, empieza la preparación del tercer plato. ¡Sí, uno más! Pero esta vez con pechugas de pollo marinadas que también serán preparadas en sous-vide. Las coloca en una máquina que las empaca al vacío y las coloca en una olla de agua caliente para dejarlas cocinar mientras prepara su refrito especial para darle el toque de gracia.

Una forma de vida

“La gastronomía es una forma de vida en la que cada día se aprende algo nuevo”, comenta Álex mientras coloca el refrito en el aceite. Todos los olores se mezclan, generando un aroma cada vez más irresistible. “Es una actividad con la que haces felices a las personas a través de un plato de comida”, concluye (y estamos de acuerdo).

El look de los platillos tanto tradicionales como gourmet hacen que su sabor se realce inclusive a la vista. Acompañados de sus ensaladas con ingredientes frescos del huerto y coloridos aderezos que los convierte en auténticas obras de arte culinarias. Ah… pero casi nos olvidábamos del cordero, cocinándose por horas en leña. Está, literalmente, para chuparse los dedos.

Preparación y emplatado final del costillar a la cruz.

Nunca mejor dicho: ¡la espera valió la pena! Rodeados del acogedor entorno campestre, degustar la comida fue una experiencia a otro nivel; un sabor nuevo para el paladar, preparado al punto y servido rodeado de naturaleza. Un momento y sazón auténticos para disfrutar en familia, amigos o colegas en estos maravillosos jardines bajo el sol de la eterna primavera de San José de Puembo.

Seco de cordero, ¡listo para servir!

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