Puyo: Selva y urbe

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Escuché por ahí que Puyo es una ciudad de momentos. Hay algunos que son tranquilos, absortos en el sonido de la selva. De estos no hay que fiarse pues hasta sus nubes son cambiantes; mandan por lo general lluvias cálidas, de esas que refrescan a toda hora, pero también auténticos aguaceros que con vocación alimentan los ríos que rodean al lugar. Gracias a este ritual la vida crece por doquier, siendo prueba de la impermanente realidad en la que los habitantes de esta capital amazónica se encuentran inmersos cada día.

Escultura en bronce que celebra a la mujer y a la diversidad cultural de Pastaza.

La exploración comienza fuera del centro. No muy lejos, a unos 10 minutos caminando, en el icónico Barrio Obrero. El lugar fue fundado por colonos, razón de que sus calles lleven nombres de provincias. Desde la calle Cotopaxi se tiene una vista privilegiada de la selva. Aquí se encuentra el Malecón Boayaku Puyo, es el lugar idóneo para tratar con personas de comunidades cercanas y adquirir sus artesanías. En medio se destaca un monumento de cobre con siete mujeres que representan a las siete nacionalidades indígenas que habitan en Pastaza. Durante las noches es el punto de encuentro, pues sus alrededores componen la llamada “zona rosa”.

En dirección al puente que cruza el río Puyo hay una enorme estructura de metal que no pasa desapercibida. Se trata de la Torre de los Gatos, una fuente de sodas bautizada así por los nativos ya que los integrantes de la familia que dirigen el negocio tienen rasgos felinos. Desde aquí se aprecia la línea que divide a la selva de la ciudad. Es el lugar ideal para tomar fotografías panorámicas.

Cielos despejados revelas los Andes desde la Amazonía.

Al cruzar el puente inicia el recorrido por el Paseo Turístico Río Puyo. Se trata de un sendero bordeado por las aguas de este río. Tiene una longitud de 2 km en el que se encuentran zonas deportivas, áreas de picnic e incluso su propio balneario. Hay también escondrijos que a su vez son de los mayores atractivos del lugar. El Parque Etnobotánico Omaere es uno de ellos. Este proyecto comunitario muestra el modus vivendi de los waorani (nacionalidad indígena) y la estrecha relación que mantienen con sus tierras. A través de los árboles, Nenquerei, guía nativo cuyo nombre significa ‘más brillante que el sol’, da explicaciones de la flora y fauna que se observa durante los 45 minutos de caminata. Al final se puede adquirir productos traídos estrictamente por familias amazónicas.

Ingrese al Paseo Turístico Río Puyo y Jardín Etnobotánico Omaere.

De regreso al malecón, sobre la Cotopaxi y la Azuay, se encuentra el Restaurante Astoria. Todos lo conocen pues allí se sirven los auténticos volqueteros puyenses, una especie de ceviche de atún pero reforzado. El icónico plato fue creado hace más de 40 años por Homero Escobar quien, con orgullo, relata que el propósito de este fue alimentar a los trabajadores del barrio. Junto a su familia, Don Homero continúa sirviendo la receta con la que hizo historia.

Saliendo del restaurante uno puede dirigirse al corazón de la ciudad. En línea recta al norte se encuentra la calle 20 de Julio. Desde aquí se puede tomar cualquier bus con sentido a la urbe y desembarcar en el primer redondel. Hay que caminar poco para encontrarse con la 10 de Agosto y visitar el Parque Central 12 de mayo.

Se trata del punto de encuentro para familias, extranjeros y feligreses. La catedral Nuestra Señora del Rosario decora los alrededores con su blanca fachada y una cruz que se encuentra en todo lo alto. Al frente, en medio de la plaza, hay juegos infantiles que congregan a grandes y a chicos. Hay además agencias turísticas que ofrecen actividades tanto dentro como fuera de la ciudad.

Si se atraviesa el parque hasta llegar a la calle Atahualpa, uno continúa hasta el Museo Etno Arqueológico de Puyo. Es pequeño en tamaño pero inmenso en valor, pues alberga objetos y artículos arqueológicos hallados en toda la provincia. Algunas de estas piezas datan de más de 2.000 años, destacando por su tamaño las vasijas funerarias hechas con barro amazónico por las comunidades ancestrales. La entrada es gratuita y puede visitarse de lunes a viernes.

Vasijas e instrumentos antiguos en el Museo Etnoarqueológico.

El trayecto desde la Atahualpa hasta la calle Ceslao Marín es corto y repleto de locales y restaurantes. Apreciar el folclor del recorrido es ineludible. Las calles rodean al pastiche de productos Made in China de la parte comercial de Puyo. Sin embargo, hay lugares para conectarse de nuevo con lo autóctono. Waorani Hecho a Mano es un pequeño local con hermosas artesanías traídas directamente por las mujeres de esta comunidad. En las etiquetas está el nombre del material, así como de la persona que fabricó el producto. Justo al lado, la Cafetería El Fariseo envuelve al sitio con su aroma a chocolate amazónico y deliciosos postres. Si se prefiere, al frente, en el Bar Restaurante Escobar se puede degustar la tradicional chicha de yuca con deliciosas picaditas que no envidia a ningún lugar de cerveza artesanal de las ciudades más cosmopolitas.

Pancartas y esculturas en la ciudad.

A 1 km en línea recta por la Ceslao Marín, se encuentra la calle Eugenio Espejo. Si se la toma, al frente, se visualizan altos toboganes color azul. Esta es la entrada al Parque Acuático Morete Puyo, un lugar sugerido por los nativos para hacer deporte o descansar. Cuenta con 3 piscinas (algunas de ellas con olas), dos toboganes y lugares de relax con jacuzzi, sauna e hidromasaje. Caminando por los alrededores, frente al coliseo, el Kalú Gastro Bar ofrece deliciosos platillos. Es fácil encontrarlo por sus paredes decoradas con murales de rostros indígenas.

En este punto se está muy cerca del terminal terrestre de Puyo, ubicado en la calle Alberto Zambrano. Si se camina por aquí al este, se encuentra la Asociación de Cañicultores de Pastaza, un reconocido mercado para adquirir productos derivados de la caña de azúcar. Sin dudarlo, los coloridos licores enfrascados en botellas de Jack Daniel’s o Jagërmeister son la especialidad; los hay de menta, chicle, fresa o 7 palos (conocido así por las 7 ramas que lo componen).

De regreso, al terminal se puede continuar la aventura a otros destinos cercanos. Tomando un bus en dirección a Tena, en el km 6, está Fátima, un pequeño poblado en el que se pueden visitar impresionantes lugares bajo tierra como las Cavernas de Fátima o las Cavernas del Río Puyo. Por otro lado, vía a Macas, en el km 3, está el popular Parque Real de Aves Exóticas (con pavos reales y patos) y más adelante el Jardín Botánico Las Orquídeas, un caleidoscopio de color y sabiduría amazónica.

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