Paisajes efímeros: glaciares

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Los glaciares ecuatorianos, gigantes de hielo con miles de años de vida, están desapareciendo ante nuestros propios ojos. En los últimos 30 años, han perdido entre el 30% y el 50% de su masa. En los 1970, el Sincholagua (volcán ubicado al noreste del volcán Cotopaxi) estaba cubierto de nieve; hoy está desnudo. Y no es el único.

Según un estudio realizado por el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), los glaciares del Carihuairazo y del Iliniza Sur van a desaparecer en cinco años. El resto de montañas, dependiendo de los estimados, los perderán en 50.

Un glaciar es, por definición, una acumulación de nieve que permanece en el mismo lugar y termina convertida en hielo comprimido. Pero para Andrés Molestina, fotógrafo y deportista de alta montaña, un glaciar es el maestro que le dio un nuevo camino de vida.

En septiembre del 2017, el guía de montaña Karl Egloff invitó a Andrés a subir los 5 790 msnm del Cayambe. Era su primera cumbre. “Tuvimos la suerte de hacer la cumbre diurna y coronamos al atardecer: las nubes pintadas de naranja y violeta, nosotros ahí cansados pero con el corazón maravillado, abajo y a lo lejos las ciudades que se veían diminutas… Ese fue el momento en el que me enamoré de las montañas”.

A partir de esta experiencia Andrés se vinculó con Cumbre Tours, la agencia de montañismo de Karl, como fotógrafo. Casi todos los fines de semana se los pasaba en la montaña, maleta y cámara en mano.

“Los glaciares del Carihuairazo e Iliniza Sur desaparecerán en cinco años y el resto de montañas tienen entre 50 y 80 años antes de perderlos”

Con el tiempo, él mismo empezó a notar los cambios. El camino de ascensión tenía más morrena (restos de glaciar), cada vez se podía recorrer más camino sin utilizar los crampones, había más espacios desnudos en la montaña y el glaciar estaba más y más arriba. Supo, que mucho de esto era consecuencia del accionar del hombre… y que tenía que hacer algo al respecto.

Un proyecto de vida

Andrés creó el proyecto Paisajes Efímeros para generar conciencia sobre lo que estamos perdiendo y también sobre lo que estamos haciendo: la afectación de los glaciares es resultado directo de la contaminación del hombre.

El objetivo es crear un registro gráfico e histórico de los siete glaciares tropicales que aún existen en Ecuador (Cotopaxi, Chimborazo, Antisana, Cayambe, Altar, Ilinizas y Carihuairazo). No existe precedente en el país: se trata de una serie de expediciones en solitario a estas montañas (en un total de 57 días), con una maleta de 25 kg para registrar sus vistas, a 360 grados. Estas fotografías se expondrán y el 10% de sus ventas se destinará a proyectos de reforestación.

Para Andrés esta memoria histórica es necesaria. Es un rescate patrimonial y un registro científico, pero también una oportunidad para compartir la belleza y sabiduría que se oculta en los lugares más remotos del paisaje andino. “En la montaña aprendí a cuidar de mi cuerpo, a aprovechar mi tiempo, a enfocarme y mantener mi claridad mental”, explica Andrés: “me duele saber que van a desaparecer y no puedo quedarme quieto”. Este sentido de gratitud y responsabilidad por lo recibido moviliza al proyecto, un sentimiento nacido del profundo vínculo entre las silenciosas montañas y este hombre que escogió velar por ellas.

¿Por qué es importante que los glaciares no desaparezcan?

El 75% de las reservas de agua dulce se encuentran en los glaciares de las cadenas montañosas de América, Europa, Asia y África. A medida que se van derritiendo, se pierden especies de flora y fauna en ecosistemas diversos (en Ecuador el más afectado es el páramo) y, a la par, aumenta el nivel del mar.

Para más información del proyecto y cómo apoyar a Andrés, entra en www.paisajesefimeros.com

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