Magia en las paredes de Puyo

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Pedro Tapuy ‘Pedro Te’, ‘Bless’ o ‘Steep’ Mera. Irki Paint, Sam Arte o Jairo Grefa. Nombres de artistas urbanos, por supuesto. Pero no son de cualquier urbe. Son artistas que han ganado experiencia y reconocimiento por su participación en festivales de murales amazónicos como Expo Saberes (2016) o Wituk – La ruta del color (2018) y son de Puyo, provincia de Pastaza.

‘Bless’ (Paul Toledo, nacido en esta ciudad en 1994) se pregunta cómo hacer que un mural refleje el color y textura del río, la piel del jaguar o el canto de las aves. Curiosa pregunta, poco acorde, o casi contradictoria, a la búsqueda de un artista “urbano” típico. He ahí, quizás, la gran paradoja de estos artistas amazónicos. La naturaleza es su guía. Bless, en todo caso, trabaja el “hiperrealismo”en más de 300 murales. El nivel de similitud a la realidad es tal que produce la sensación de tocar las arrugas en el rostro de ancianos Secoya, Waoranis, Shuar, Achuar y Kichwas, guardianes de los saberes ancestrales.

En el Barrio Obrero, el sitio más visitado de Pastaza, en la entrada al Malecón del río Puyo uno puede disfrutar muchos de estos murales, pintados por los artistas mencionados. Las imágenes de animales silvestres, rostros de vecinos, personajes populares y referencias a objetos tradicionales, flanquean las calles de este sitio que se considera la Zona Rosa de la ciudad.

Pedro Te (Puyo, 1990) empezó hace cinco años a pintar murales. Es diseñador gráfico y utiliza el grafiti para aplicar la ilustración al mural

“Soy indígena kichwa,” explica: “la memoria visual que llevo en mi cabeza reúne los recuerdos de mi infancia, en especial, de mi abuela, Clara Santi, que tiene 110 años. Ella hacía cerámica y artesanías y su forma de vivir de respeto con la naturaleza son inspiración de mi vocación artística.”

El uso de máscaras destaca en sus creaciones y sus personajes tienen los ojos cerrados como si estuvieran en profunda meditación. Uno de sus murales más conocidos es sobre un chamán. El hombre sabio viste una máscara y un penacho de plumas amarillas, azules y rojas.  Mientras toca el tambor en medio de la celebración de una fiesta, caen gotas rellenas de fuego sagrado. Esta es la conexión que espera sienta el público que observa: “que se permita vivir el misterio de la Amazonía”.

´Kawina´, el espíritu de la selva, sigue cruzando fronteras y se expone en los murales del Ecuador y Latinoamérica

Steep o Bless, las nuevas generaciones de artistas amazónicos, lo interpretan a su manera fusionando elementos de la naturaleza con cuerpos humanos. Imagina un jaguar que habla, una niña de pan con la piel de madera, o que puedas tomar asiento al pie de un búho gigantesco. Los murales tienen este efecto sobre el observador: te atrapan dentro del paisaje y te hacen sentir tan grande o tan pequeño frente a la magia de sus criaturas.

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