La Churona, Virgen de El Cisne

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En un lugar muy, muy lojano…

Primero hay que llegar hasta su casa. Para muchos esto ya es un reto que implica días y kilómetros de fe y esfuerzo. Peregrinos llegan de todos lados. De Cuenca, Machala, Puyo, Quito, incluso desde Perú…

Para llegar a tiempo, hay que decidir entre carreteras, chaquiñanes, subir y bajar bordeando montañas. A veces hay que botarse por los cerros para acortar camino. Todo por llegar a tiempo para el 17 de agosto, día en que La Churona hace su salida de gala a las siete de la mañana, emprendiendo romería por 74 km con destino a la Catedral de Loja.  En el trayecto realizará varias paradas y le tomará algunos días, durante los cuales le rezarán y recibirán, como a la huésped más esperada, en cada pueblo, cada hacienda, cada casa…

En la Catedral de Loja, permanecerá un trimestre y seguirá atendiendo agradecimientos, favores, pedidos y súplicas hasta el 1ero de noviembre, fecha en la que emprende su regreso a su cuarta morada, la Basílica de El Cisne, cuya construcción estuvo a cargo de los padres Oblatos en 1934… Pero, ¿qué hizo que esta imagen provoque tanta devoción?

Tatuajes para agradecer.

El monte Chayamala era lugar de continuo paso y asentamiento de la cultura Palta. Hacia 1560 fue inscrito en el manual de procedimientos coloniales como el nuevo poblado del Encumbrado Risco de El Cisne. A esta aldea no le tocó, en la repartición, un santo como sucedió con todos los pueblos. Pero su ubicación probó ser ideal para replicar una historia de aparición y así, cuenta la historia, como otras parecidas, que en 1594 la Virgen se le apareció a Angelita, una pequeña pastora, a quien le pidió que se levante un templo en el lugar. Sus familiares, en comunidad con el pueblo mayormente indígena, viajaron al Quito de ese entonces para encargar la imagen y, como tantos otros pueblos, iniciaron sus ritos de fe que desde ese entonces hasta hoy se han convertido en motivos de peregrinación para sus devotos, inspirando la construcción de grandes santuarios.

¿Pensaría alguna vez el tallador Diego de Robles que la tercera y más bella de sus Marías, vírgenes repartidas entre El Quinche, Guápulo y El Cisne —sobre quien la delicadeza y ternura se reflejaron con mayor realismo en la Churona— sería capaz de arrastrar, bajo sus múltiples mantos, cientos de miles, hasta millones, de seguidores? ¿Todos hablándole desde el fondo de sus corazones, con canciones y oraciones, contándole sus dolores, sus temores, sus amores…?

Velas para pedir favores.

Cuando llegó La Churona a El Cisne, tuvo una choza con techumbre de paja. Ya en su segunda morada, la casa era más grande y los fieles se habían multiplicado. Y Ella otorgaba cada vez más milagros, como el de salvar pueblos de plagas y sequías.  En 1829, Simón Bolívar concedió a los pobladores de Cuxibamba el pedido de que la imagen viaje a Loja por tres meses, dando inicio a la feria comercial que acompaña los días de celebración del 8 de septiembre, día de cumpleaños de la Virgen. Desde entonces, cada noche de feria a las afueras de la Catedral se festeja su día entre música y castillos de pirotecnia popular.

Tampoco Simón Bolívar hubiese imaginado 198 años después, que esta feria sería una de las más importantes para el intercambio comercial de la zona sur del país y del norte de Perú. Todos bajo el manto mercantil de la “Churonita”.

La Virgen escuchará e intercederá. Así lo cuentan sus paredes, que si uno “lo hace” con fe, sucede…

La fe es algo que se puede explicar sólo a través de ella misma y lo que mueve y une a cada devoto que visita o acompaña a la Churona en su romería, es su pedido hecho en silencio, guardado en el corazón hasta el momento en que la tiene enfrente, para que ella cumpla con las promesas y transforme en lágrimas el anhelo de resolver necesidades de salud, atender pedidos urgentes y calmar maridos inquietos…

No sólo se acompaña a la Virgencita en la romería, es un acto cotidiano de fe que se replica en cada rincón de la provincia, en hogares, comercios y esquinas insospechadas, alumbradas con una velita y una petición.

El 8 de septiembre los priostes presentan sus mejores pirotecnias para honrar a La Churona en su cumpleaños.

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