Hidalgo e Hidalgo: La aventura de conectar el EHilfcuador

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Por Ilan / Aurelia

Ecuador es un país históricamente desconectado. Hace cien años, lo que trenes en Europa podían recorrer en horas y minutos, uno recorría en días y semanas, a pie o en mula. Los caminos, ínfimos hilos de tierra abrumados por las montañas colosales que debían atravesar, eran difíciles incluso para los vehículos más recios. Pero todo ello es una quimera distante hoy y gran parte del cambio de los últimos cincuenta años en este país se lo debemos a un visionario: Julio Hidalgo González.

¿Qué sería del potencial turístico del país sin carreteras? Sería, sin duda, muy parco. Y para una provincia como Loja, sería nulo.

Eso, sin hablar del atraso que la falta de conectividad provocaría a cualquier otra industria humana en el país. No asombra que la migración de Loja fuera tan prominente cuando todo empezó a modernizarse. Por más que atesore uno su terruño, el mundo estaba “ocurriendo” en otros lados, precisamente allá donde había carreteras.

Frente a esta realidad, Julio Hidalgo, nacido en nada menos que la remota Sozoranga, uno de los puntos más extremeños de nuestro país, a solo kilómetros del vecino Perú, inició un camino largo y transcendental en pos de unir al país… y de cierta manera, hacer de lugares extremeños partes del todo ecuatoriano.

Quizás el mismo hecho de haber crecido en un lugar tan limítrofe y haber presenciado el olvido al que su región estaba sumida—quizás incluso la amenaza fronteriza de la Guerra con Perú —incidió en el tesón del “ingeniero Julio”, como lo conocían en la empresa, para alzar la antorcha de la conectividad a través de sus grandes obras y dedicada visión.

Desde sus proyectos tempranos, creando, por ejemplo, canales de riego para lugares azotados por la sequía como Zapotillo, una labor esencial para el bienestar y producción de la gente en zonas precarias y difíciles, o represas y plantas generadoras para fortalecer la agricultura en lugares que sufrían de inundaciones e inestabilidad hídrica, Julio siempre buscó abrir los caminos del desarrollo de lugares poco abastecidos.

No tardó en entregarse a la construcción, participando primero y luego siendo artífice de muchas de las primeras vías de la zona austral del país. Fue ingeniero, bananero, constructor de carreteras. Lanzó al país hacia la aventura petrolera con la construcción de oleoductos y participó en los primeros planes viales integrales, legando a las generaciones futuras de la empresa que fundó aquella pasión de servir y fomentar el desarrollo de este pueblo diverso… pero unido.

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