Guamote – Macas, bendiciones en un camino de castigo

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Debido a las protestas y complots en contra del presidente Gabriel García Moreno, el coronel Víctor Proaño fue desterrado a las selvas Orientales. El castigo, más que llegar a la selva, era el recorrido por el in- trincado camino que iba de Quito a Macas que, en ese entonces, duraba un mes, en el mejor de los casos. El tramo más difícil empezaba en Riobamba: días y días de camino entre las montañas de los Andes hasta el inexplorado mundo de la selva. Hoy es una ruta de 184 kilómetros que se puede recorrer en 3 horas con paisajes impensados, de los Andes a la Amazonía.

Es ideal empezar esta ruta en Guamote, un jueves. Desde Riobamba se toma la carretera E46 (Colectora Guamote – Macas). El camino pasa por la parroquia Flores y los paisajes de sembríos de quinua y cebada ya son un abre-ruta, pero al llegar a Guamote, el mercado indígena es simplemente alucinante. Empezando por los matices, ponchos rojos, morados, azules, faldas, fajas, sombreros que se mezclan con los colores de las frutas, los cereales, las papas. Este espectáculo empieza a las 8 y si espera a desayunar aquí será recompensado con empanadas, panes, jugos, morocho, hornado, papas y mucho más.

La dinámica del mercado nunca se detiene, entre el sonido de los altavoces que anuncia la venta de relojes, comida, ropa, sombreros; gente que camina por todo lado hablando en kichwa, comprando, vendiendo; gente que se encuentra cada jueves aquí para conversar de lo que le pasó durante la semana. El mercado parece no terminar, se extiende por varias calles con más sorpresas, de repente aparecen borregos, chanchos, pollos, también a la venta. Perfecto para iniciar este recorrido porque con tanto movimiento y color, el viajero se llena también de dinamismo y energía.

Las vertientes que bajan de los páramos van formando los ríos que desembocan en la Amazonía.

Al volver a la carretera hay que preparar bien los ojos y la cámara para lo que se viene. En
el cantón Cebadas a pocos kilómetros y desde la carretera, se puede divisar las Lagunas de Atillo (km 43), una puerta de entrada al Parque Nacional Sangay. Basta con detener el carro y bajarse a observar el increíble paisaje. Alrededor se ven aún casas tradicionales con techos de paja, borregos, aves. Cerca de la laguna se observan chuquiraguas, valeriana, chocho, la flora y fauna del páramo andino. Se dice que aquí se encuentran las mejores truchas del país. Esta parada obligatoria permite disfrutar de hermosas lagunas; un kilómetro más adelante está también la laguna Negra, la leyenda dice que si se entra en sus aguas no se podrá volver a salir; por suerte, basta con observarla para continuar el camino, satisfecho. Al final se puede degustar una deliciosa trucha ofertada en las cabañas que se encuentran al pie de la carretera.

El camino continúa entre el páramo andino y sus altas montañas. Poco a poco y a solo algunos kilómetros, el paisaje se transforma y se convierte en un espectáculo de vegetación verde y quebradas de agua por todo lado. Un letrero anuncia que hemos llegado al límite entre Chimborazo y Morona Santiago. Vale
la pena detenerse una y otra vez para observar las quebradas de agua y el paisaje verde frondoso que parece salido de un cuadro de Frederic Edwin Church. En el recorrido hay más de un mirador para detenerse no solo a mirar, sino a respirar el aire purificado por miles de árboles, por esta vegetación infinita. ¿Habrá disfrutado el Coronel Proaño de toda esta belleza y encontrado una bendición en su castigo?

En macas, pruebe el ayampaco.

El camino sigue y las cascadas de Zuñac se observan desde la carretera que se abre camino entre esta y la parroquia 9 de Octubre hasta llegar a Macas. Alguna vez este territorio lucía completamente diferente, quienes atravesaron estos caminos hace tan solo 50 años no encontraron como nosotros ahora, una ciudad pujante, encontraron la pequeña villa funda- da en 1563, junto a la selva en su máximo esplendor.

Hoy, al llegar a Macas se encuentran con facilidad lugares de hospedaje y comida para quedarse y disfrutar de las opciones variadas que ofrece este paisaje selvático. Se puede acceder al Bosque Protector Cutucú, al Bosque Domono, al Bosque de Arrayanes, a las playas del Río Upano y mucho más. En el centro de información turística de Macas se consigue la información necesaria. Si no se dispone de más de un día para esta ruta la recomendación es pasear por Macas, visitar su iglesia con hermosos vitrales que cuentan su historia, comer un delicioso ayampaco con agua de guayusa y planear el regreso a este lugar paradisíaco, como lo haremos seguramente nosotros en alguna próxima edición para profundizar el descubrimiento de estos terrenos orientales que sorprenderán aún más.

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