Desde El Altar, retablo en las nubes

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Fotografías por: Jorge Vinueza

Las montañas ecuatorianas se destacan por sus hermosas cúpulas naturales, pero nada se equipara con el portento del llamado “Altar”, un coloso que se levanta al este de la ciudad de Riobamba, como catedral natural, sus caprichosas formas han dejado asombro a los privilegiados que han podido ser testi­gos de sus cielos.

Su nombre castellano se debe a la forma del edificio volcánico que crea una especie de tiara invertida, asemejándose al altar de una iglesia. Esta estructura natural está engalanada con rocosos y majestuosos picos que llevan nombres de per­sonajes religiosos como el Obispo, la Monja Chica y la Monja Grande, el Canónigo, el Fraile Beato, el Fraile Oriental, el Tabernáculo, el Púlpito y el Acólito. Aquí encontramos la concentración de picos más hermosa del país.

Los 5320 msnm del Altar son imponentes y en días despejados se lo puede ver desde cualquier lugar en las cercanías de Riobamba. Su nombre original es Kapak Urku que significa “montaña todopoderosa y sublime”, que hace honor a su grandiosa presencia. Sus glaciares son los grandes escultores que tallaron los picos de la montaña, dejando una marca indeleble y eterna en cada uno de sus flancos. También fueron los artífices de las diferentes lagunas que se encuentran en las faldas de la montaña. La más famosa y visitada es la Laguna Amarilla, que se encuentra escondida en la misma caldera del volcán, a los pies de los picos Obispo y Monjas. Las otras bellas lagunas, ubicadas en las faldas surorientales, son Laguna Estrellada, Mandur, Azul, Pintada, Verde, Negra Pacha, Kintikucha y Condorazo, desde las cuales nacen, además, importantes vertientes de los ríos orientales del país, como el Palora.

Para llegar a las lagunas del Altar hay que tomar la vía Riobamba-Penipe-Baños hacia la comunidad de Cubijíes con dirección sureste, hasta llegar al caserío de Inguisay. Desde este punto empieza una caminata de 5 horas, atravesando vertiginosas quebradas por extensos páramos bañados por riachuelos y cascadas cristalinas que descienden de los deshielos de la montaña. El ascenso no es fácil y demanda mucha determinación y tenacidad para llegar al sitio conocido como “el campamento italiano”, en honor a un grupo de alpinistas eu­ropeos que emprendieron las primeras expedicio­nes para coronar estos picos. Este es el lugar de camping y desde aquí se camina hacia las diferentes lagunas que se encuentran rodeadas por la nieve indeleble, parte esencial del paisaje. En días despejados se puede ver al humeante volcán Sangay en el horizonte, con la vista hacia el oriente. Los atardeceres desde estas alturas celestiales prometen ser extraordinarios y la experiencia de haber podido disfrutar de una aventura tan única, será inolvidable.

¿Cómo llegar?

Valle de Collanes y Laguna Amarilla

Riobamba, vía Penipe – Baños – La Candelaria – Hacienda El Releche.

En la hacienda El Releche se contratan porteadores y caballos. Desde este punto se camina hasta el Valle de Collanes donde se puede acampar o dormir en el pequeño lodge que existe desde hace algunos años en el lugar. Se puede hacer un trekking adicional hacia la caldera del volcán para ver la Laguna Amarilla.

Las Lagunas del Altar

A estas lagunas se llega por la vía a Penipe hacia Químiag, Chagñay y Cubijíes para luego llegar al caserío de Inguisay, con dirección suroriente. Desde aquí empieza el trekking a las lagunas del Altar. En Inguisay se pueden contratar porteadores o guías locales que cono­cen el camino hacia el campamento Italiano.

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