Ciudad Alfaro, un paseo por la historia

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Paisaje, historia y emociones se tejen en el Centro Cívico Ciudad Alfaro de Montecristi.

La ciudad de Montecristi se ubica en las faldas del cerro que lleva su mismo nombre, lugar que los locales consideran mágico y llaman “encantado”. Su leyenda se remonta a épocas precolombinas, cuando fuere eje sagrado de la cultura Manteña, e incluso, en la actualidad se continúa considerándolo el hogar de duendes y de energías ocultas. Su cónica formación alberga una variedad de ecosistemas tanto secos como húmedos, donde surgen desde cactus hasta cañaverales, y se dice, descansa silenciosa una “laguna dorada”, difícil de encontrar. Si bien aventurarse demasiado en este prodigioso ícono natural manabita no era algo que se acostumbraba en el pasado, gracias al recientemente inaugurado Centro Cívico Ciudad Alfaro, ubicado en el corazón del cerro, multitudes logran acercarse y aprovechar del fabuloso entorno y visitar uno de los centros museográficos más especiales del país.

Ciudad Alfaro es un parque cívico cultural levantado en homenaje al General Eloy Alfaro Delgado y al legado de su Revolución Liberal, la cual creó las bases de la democracia ecuatoriana. Las cenizas de Alfaro fueron recuperadas y llevadas en el año 2007 a Montecristi y guardadas en un impresionante mausoleo, pieza central de la visita, donde se erige la estatua de varios metros de alto que honra su importancia como figura histórica del país. Se han dispuesto una serie de referencias simbólicas sobre la masonería a su alrededor. Alfaro llegó a ser Gran Maestro, Grado 33, el grado masónico más alto.

Mausoleo donde reposan las cenizas de Eloy Alfaro.

Al salir del Mausoleo, los visitantes pueden ver la majestuosa locomotora y el vagón que fue traída a Ecuador en 1907 para integrarse al ferrocarril que atraviesa el país, remontando los empinados Andes y uniendo la sierra con la costa. La realización de este hito nacional, reconocido como el “tren más difícil del mundo”, fue el gran reto de Eloy Alfaro. Los visitantes pueden ingresar al vagón y transportarse en el tiempo, rememorar las experiencias de los primeros recorridos. Hoy en día, tras un importante proceso de restauración, el tren ecuatoriano continúa operando.

A través de objetos personales, fotografías a escala, el despacho del General, exhibiciones con referencias a la vida de Alfaro y los avatares de su revolución, su vínculo con la provincia de Manabí y los emblemas culturales de esta (los montuvios, la paja toquilla, etc.) marcan la mayor parte del recorrido. Al final, se accede al Salón de la Democracia, el lugar donde funcionó la Asamblea Constituyente del actual gobierno ecuatoriano, donde se redactó la actual Constitución, conocida como la Constitución del Sumak Kawsay (o Buen Vivir). También se encuentra custodiado el Sable de Alfaro y algunas piezas especiales de su propiedad, al igual que la réplica en miniatura de un tren de oro, regalada a Alfaro por parte de Archer Harman, el ingeniero que construyera la vía férrea.

Si uno va con tiempo, Ciudad Alfaro ofrece un espacio de biblioteca y el Archivo Histórico de la Revolución, donde se guardan más de 80.000 hojas de la Época de la Colonia y siglos posteriores. La biblioteca ofrece en ocasiones funciones especiales para niños. Tras un bocadillo típico de la costa, mango verde con sal, o un buen vaso de agua de coco, se continúa a la visita del Museo de las Artesanías, donde se puede diferenciar la calidad especial del sombrero fino de paja toquilla, sólo tejido en Manabí. Se distingue de otros sombreros por su color, la finura de su trama y su olor a azufre. Hoy, el tejido es reconocido como Patrimonio Intangible de la Humanidad. También se podrán ver esteras, piezas de barro, el horno de madera, tejidos de algodón y otros emblemas culturales de importancia. Al salir, café molido y filtrado arábigo, propio de las montañas de Manabí, rosquitas, dulces y el recorrido por las 28 tiendas de artesanías, coronan la experiencia.

Tatiana Hidrovo Quiñónez, historiadora y presidenta del centro cívico, nos cuenta que Alfaro fue un ser especial, de profundo corazón americanista, seguidor de Bolívar. Soñó con una patria grande y unida y con una democracia fuerte y justa. Su lucha social se basaba en fortalecer y mejorar la situación del entorno campesino y trabajador, pero su visión radical cambió el rumbo político y social no sólo del país, pero del continente. En Ciudad Alfaro laten y vibran estos ideales, que pululan en una de las geografías más hermosas de la región, coronada por el Cerro Montecristi, el empinado “Señor de Cabellera Verde”.

CENTRO CÍVICO ELOY ALFARO

Si bien Alfaro es una figura polémica de la historia nacional, no hay persona que pueda negar su significancia. Curioso, vehemente, valiente, progresivo, visionario, por más que lo hubieran detestado quienes lo detestaron en vida, hoy, mirando atrás, es imposible imaginar a Ecuador sin su paso por la historia. Irónicamente, sin embargo, nadie nunca le rindió homenaje museográfico digno de su importancia. Si bien aparece su nombre en instituciones y movimientos políticos, nadie ideó un espacio, centro cultural o museo que explicara, indagara y difundiera el profundo efecto que en nuestro país tuvieron Alfaro y su revolución liberal.

El gobierno de Rafael Correa se identificó tempranamente con los valores alfaristas de construir una unidad latinoamericana, erigiendo una política democrática que asimiló la igualdad social y política en el país. Fue en este cerro, lugar de nacimiento de Alfaro, que se propuso el proyecto de erigir la Asamblea Constituyente. Y luego, cuando dicho proceso llegó a su fin, se consolidó el centro cívico que rinde homenaje permanente a la histórica y legendaria efigie de Alfaro.

Se recobraron sus bienes para ponerlos en valor bajo el concepto de un espacio público que todos puedan visitar. Como explica Tatiana Hidrovo, presidenta del centro, “aquí no es solo venir simplemente a descansar o contemplar. Es vivir y revivir. Sentir la importancia de este cerro, estar de frente a su naturaleza, entender la emoción de la historia que aquí se forjó, conocer a Alfaro y su epopeya…”. 200.000 personas visitan al año el centro cívico.

UN RECORRIDO REVOLUCIONARIO, ALGUNOS DESTACADOS

Salón de la Revolución Radical – Una mirada amplia de Alfaro y la revolución liberal, explorando aspectos clave de la cultura manabita, la paja toquilla, las montoneras; con un espacio dedicado a efectos personales del propio Alfaro (y la especial réplica del tren regalado por el propio ingeniero que lo construyó, Archer Harman).

Asamblea Constituyente – Lugar donde se aprobó la nueva constitución del actual gobierno; rememora uno de los hitos políticos más importantes de la historia reciente del país.

Mausoleo Eloy Alfaro – Un impresionante y escultural homenaje al líder liberal.

Centro de Artesanos Cancebí – Receptáculo de artesanías de moradores de la zona, con una sala que celebra hallazgos precolombinos del cercano Complejo Arqueológico Hojas-Jaboncillo.

Vistas del Cerro y Caminata a Montecristi – La ubicación del centro cívico permite fabulosas vistas panorámicas del entorno, incluyendo su “cerro encantado”. Muy recomendable es la caminata en bajada hasta el centro de Montecristi.

www.ciudadalfaro.gob.ec

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