Checklist Ñan para cambiar la suerte en el 2019

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Aparentemente nadie se comió las uvas (como se debe), ni se restregó las manos en el azúcar… Se olvidaron de poner el anillo en la copa de champán y no le aporrearon al viejo. Entonces no se quejen si el próximo año les recibe igual que este. Aquí les presentamos un pequeño Checklist Ñan para cambiar la suerte en el 2019…

Ñan Magazine - Fin de Año

El viejo: Debes llenarlo de cosas de las cuales te quieres deshacer (por eso se lo viste con ropa vieja) y cuando esté quemando, dale sus correazos, sus debidos patazos y buenos porrazos… y además, sáltatelo encima, para asegurar que toda esa bulla innecesaria, mala suerte (y males de ojo) no te sigan atormentando durante el año que viene. Y no olvides escoger la careta de un personaje que represente bien al 2016: un o una deportista que hizo noticia, una figura que llamó la atención, una celebridad, un actor, acaso una jueza o político resabiado que merezca hacerse humo con el año que se va…

El pie derecho: Salta que salta con el pie izquierdo alzado, justo a las doce para iniciar con pie derecho el año (dicen además que ayuda a no pasar despistado).

Manojo de billetes: Cuenta lo que tienes en tu billetera al oír los campanazos (y asegúrate que tengas algo en ella). Algunos tienen más suerte con el dinero en el zapato. Y no olvides reservar un dólar (que no deberás tocar el año entero) para que no te agarre el 2018 en la bancarrota.

La vela prendida: Oyes el campanazo de las doce y prendes la vela. O las velas: porque las azules son para la paz y las naranjas para que estés pilas todo el año; las blancas son para bendiciones y las verdes para asegurarte eterna juventud y buena salud… Las rojas, por supuesto, traen amor.

Las luces prendidas: Para que las decisiones que tomes en el 2017 no sean las equivocadas, prende todas las luces de la casa… ¡Todas! ¡Que no te falte ninguna!

Arriba, abajo, arriba, abajo: Siéntate y párate con cada campanazo desde que el reloj marca la medianoche… ¡estarás en forma los doce meses del año!

El anillo y la copa de champán: Claro, no hay fin de año que no se celebra con champán. Consíguete un anillo de oro y mételo en la copa. Al marcar las doce el reloj, estarás más que preparado para que el 2017 sea abundante y lucrativo.

La ropa: Ropa nueva para seguir radiante (y para tener siempre lleno el ropero) y ropa blanca para recibir el año con luz, paz, amor y el espíritu limpio.

La ropa interior: Amarilla, roja, blanca o al revés: amarilla para el dinero, roja para el amor, blanca para la salud y al revés para que no te falte nada (¡especialmente ropa!)… Algunos sostienen que si no es ropa interior nueva (es decir, nunca antes usada) ni regalada por otra persona, no funciona la cábala.

La escoba: Echa pa’ fuera de tu casa todos los malos espíritus, barriendo a las doce desde la puerta principal hacia la calle (para mejores resultados, ¡barre con agua!).

Súbete a la silla: ¡Porque quieres ese puestazo en el trabajo y ese sueldazo que tanto esperabas, o porque buscas superar tus metas este año o quieres, por fin, ganarte algo: la lotería, el bingo, la rifa… o quizás simplemente el respeto y admiración de tu jefe… entonces, súbete a una silla a las doce! (Te puedes bajar de ella a las 12:01).

Azuquita’ pa’ las manos: Al sonar las doce, mete tus manos en azúcar. Mucha prosperidad te espera (más aún si luego te las limpias con champán).

Las lentejas: Otra manera de asegurar que no te falte dinero en el año es llenándote los bolsillos de lentejas (sin cocinar). A las doce debes ir regándolas por donde camines hasta que no quede ninguna (algunos ponen arroz crudo en un bolsillo y lentejas en el otro). Otros aun, comen lentejas – esas sí, cocinadas – a la medianoche.

La maleta: Para viajar el año que viene, camina la manzana a partir de las doce con una maleta a cuestas.

Las uvas: Doce uvas, una para cada mes, pidiendo deseos (algunos sostienen que deben ser pedidos en voz alta con cada campanazo; y que deben ser seis verdes y seis moradas) para que el 2017 sea una inolvidable secuencia de bendiciones… y cada mes te espere con una linda sorpresa.

Pues sí, que tu casa también parezca casa de locos este Fin de Año… que la tía riegue las lentejas y el tío se llene la boca de uvas; la madre saque a pasear sus maletas y el padre busque en el joyero los anillos; la abuela prenda las velas y el abuelo salte en una pierna… que la hermana cuente su dinerito, que el hermano se suba a la silla y tú, fílmalo todo y compártelo en las redes con nosotros (¡porque, en estas modernidades, eso seguro también da buena suerte!).

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