Alzando vuelo sobre Salango

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Hay pocos destinos que unen las tres perspectivas terrestres en su experiencia: mar, tierra y cielo. Salango, al sur de Manabí, es una comuna que se la descubre a través de visitas marítimas (avistamiento de ballenas jorobadas), exploraciones y caminatas (incluyendo deliciosa comida) y, desde playas aledañas, la oportunidad de ver toda la zona desde el aire, sobre un parapente, a 400 m de altura.

Llegamos a Piqueros, una playa poco concurrida con vista a la isla Salango. Este paradisiaco lugar de cautivadoras vistas, aguas cristalinas y arrecifes de coral es conocido principalmente por maestros y estudiantes de parapente. Con tan sólo una buena brisa y sin experiencia alguna, nos embarcamos a vivir esta aventura con ellos.

Gabriela está a punto de probar su nuevo equipo. No se trata de un equipo cualquiera, sino de su primer equipo. Lleva tiempo practicando con Jorge Mora, de ParapentEcuador, quien se dedica a este deporte por más de 25 años. ‘La sensación de estar allá arriba es indescriptible. Es como una libertad absoluta’, describe Gabriela sin levantar la mirada, concentrada en desenmarañar una cantidad de hilos y artefactos que me hacen dudar si realmente podré estar allá arriba.

‘No hay lugar en el mundo donde se pueda hacer parapente y ver ballenas al mismo tiempo’, explica Jorge mientras señala el océano en búsqueda de una de ellas. A lo lejos, revoloteando, ya se observa a las hermosas criaturas. Aquí también suelen frecuentar mantarrayas, tortugas marinas y hasta tiburones.

Un parapente de color verde fluorescente se despliega frente a nosotros. Todos los hilos se desenredan con tanta destreza que parece que fuese la brisa quien los colocase perfectamente. Unos pequeños jalones mueven todo el artefacto, dando noción de la dirección y fuerza del viento. Es necesario tener paciencia, sentir y saber el momento adecuado para despegar.

Sin aviso previo, Gabriela corre y se lanza al vacío. Desaparece por un momento, pero toma impulso para elevarse rápidamente y extender su parapente sobre el océano. ‘Ahora, ¿quieres intentarlo tú?’, me pregunta Jorge. Aunque cuesta concebir la idea de volar en tan majestuoso escenario sin siquiera haberlo intentado antes, la respuesta inmediata es un rotundo sí.

Casco, vela, arneses, asiento y cámara en mano indican que estamos listos para despegar. Sofocado por el sonido del viento escucho un ‘a la cuenta de tres, nos botamos’. Me dejo llevar por el impuso, levanto los pies y, al igual que un avión al despegar, me despido en un instante de la tierra. Apenas despego, ya no hay dudas, sólo el movimiento del viento, con la vista más hermosa del océano, de Salango y de su isla.

Cada movimiento, por más sutil que sea, está condicionado por el viento. Él es quien realmente está piloteando este vehículo. Mientras tanto, Jorge está enfocado en encontrar esas ráfagas que nos permitirán tener altura y dirección. ‘Hay vuelos que superan las cinco horas, pero este es más cortito, no te preocupes’, me dice a manera de broma mientras pienso que no estaría mal.

Después de un par de vueltas, nos preparamos para descender de nuevo en Piqueros. En el océano se observan chapoteos, otorgando el detalle final a la experiencia. Sabemos que las ballenas estaban ahí, y las estábamos observando como pocos lo han hecho antes… Ahora entiendo las palabras de Gabriela: la sensación de estar allá arriba es indescriptible’.

Para vivir esta experiencia, puedes comunicarte directamente con Jorge Mora y el equipo de ParapentEcuador que siempre estará dispuesto a volar.

CONTACTO

ParapentEcuador, Puerto López – Manabí.
Jorge Mora
+593 98 723 7776

Fotografías: Andrés Molestina

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